San Marcos Evangelista
La basílica existe por el cuerpo de un hombre. Marcos, autor del más breve de los Evangelios, murió mártir en Alejandría; siglos después, dos mercaderes venecianos sacaron sus restos de Egipto escondidos bajo carne de cerdo, y Venecia lo hizo su patrón y su león. Esta es su historia tal como la cuenta la basílica, separando la historia de la leyenda.
Quién fue Marcos
Lo seguro procede del Nuevo Testamento. Marcos aparece por primera vez en los Hechos de los Apóstoles (12,12), cuando Pedro, liberado de la cárcel, va a casa de «María, madre de Juan, llamado Marcos», donde había cristianos reunidos en oración. Tenía dos nombres: Juan, judío, y Marcos, romano. Se le considera autor del segundo Evangelio, el más breve de los cuatro, con dieciséis capítulos.
Los Hechos lo muestran después junto a Bernabé —su primo, o su tío— y Pablo, en Antioquía y en Chipre, como ayudante. En Perge, en la actual Turquía, los dejó y volvió a Jerusalén. Pablo lo tomó como una traición y más tarde se negó a llevarlo en un segundo viaje; Bernabé rompió con Pablo y se embarcó hacia Chipre con Marcos. La carta de Pablo a Filemón, que los estudiosos aceptan como suya, nombra después a Marcos entre sus colaboradores.
Muchos comentaristas, señala la basílica, han visto un toque autobiográfico en una escena extraña del Evangelio de Marcos: durante el arresto de Jesús, un joven envuelto solo en una sábana lo sigue y, cuando intentan atraparlo, huye desnudo (Mc 14,51-52).
Leyenda y tradición
La basílica separa con cuidado lo que vino después. Los biógrafos coptos del siglo IX le dieron a Marcos un lugar de nacimiento en Cirene, en la actual Libia, un padre llamado Pablo y una casa familiar en Jerusalén donde se habría celebrado la Última Cena. San Epifanio, muerto en 403, lo contaba entre los setenta y dos discípulos.
Venecia tenía su propia tradición, reunida hacia 1350 por el dux Andrea Dandolo en su Chronica. En ella, Marcos escribe su Evangelio en Roma, Pedro lo envía a predicar a Aquilea y, de regreso, una tormenta lo arroja a un islote de la laguna, donde un ángel lo saluda: «La paz sea contigo, Marcos. Aquí descansará tu cuerpo.» La basílica califica el relato de legendario; sí acepta que Hermágoras, a quien la historia hace sucesor de Marcos, fue un primer obispo real de Aquilea, pero dos siglos después.
El Evangelio
La tradición sitúa su redacción en Roma. Ireneo de Lyon escribió que, tras la muerte de Pedro, Marcos, «discípulo e intérprete de Pedro», puso por escrito lo que Pedro había predicado; la fecha habitual está entre 64 y 67. Marcos parece haber sido el intérprete de Pedro al griego.
El Evangelio se divide en dos partes. Los ocho primeros capítulos cuentan los hechos y milagros de Jesús, para mostrar que es el Hijo de Dios; el resto recoge sus palabras sobre lo que hace falta para seguirlo hasta la cruz. La basílica describe un estilo rápido, esencial y nervioso, atento al detalle: una tormenta en el mar de Galilea, una aldea perdida.
El martirio en Alejandría
Que Marcos fundara la Iglesia de Alejandría se apoya, dice la basílica, en el sólido testimonio de Eusebio de Cesarea. Lo demás procede de la tradición. Marcos entra en la ciudad, se le rompe la correa de la sandalia, y el zapatero Aniano, que se hiere al arreglarla, queda curado; se convierte en su primer converso y después en su sucesor.
Los paganos de la ciudad esperaron su momento: una Pascua que coincidió con la fiesta de Serapis. Unos hombres armados prendieron a Marcos en el altar, lo arrastraron por las calles con una cuerda al cuello y lo encerraron en la cárcel. Por la noche, dice el relato, se le apareció Cristo con las palabras «La paz sea contigo, Marcos, mi evangelista». Al día siguiente lo arrastraron de nuevo hasta que murió. Una tormenta hizo huir a sus verdugos antes de que quemaran el cuerpo, y los cristianos lo enterraron en Boucolis, junto al mar, donde su tumba se convirtió en santuario.
Cómo consiguió Venecia el cuerpo
Hacia 828 llegaron al santuario de Alejandría unos mercaderes venecianos, decididos a llevar al evangelista a su joven ciudad. Dos de ellos, Buono de Malamocco y Rustico de Torcello, supieron por sus custodios, el monje Estauracio y el sacerdote Teodoro, que el gobernador árabe pensaba despojar las iglesias cristianas de sus mármoles para un palacio. Los convencieron para que se fueran con ellos.
Pusieron en lugar de Marcos el cuerpo de una mártir cercana, santa Claudia, escondieron las reliquias en cestas de mimbre bajo hojas de col y carne de cerdo, y gritaron en la aduana «kanzir, kanzir» —cerdo—, de modo que los aduaneros se taparon la nariz y los dejaron pasar. El truco volvió a funcionar cuando un barco árabe los registró en el mar. Frente a las islas al sur de Corfú, cuenta la historia, Marcos despertó a tiempo a los marineros dormidos y salvó la nave de los escollos.
Como habían roto el embargo veneciano al comercio con los árabes, los mercaderes esperaron en Istria y mandaron aviso. Con el permiso, desembarcaron las reliquias en Olivolo, donde los recibieron el obispo y el dux Giustiniano Partecipazio. La página de la basílica sobre el evangelista fecha la llegada el 31 de enero de 828; su cronología la sitúa en 829. Las reliquias se guardaron en un rincón del Palacio Ducal hasta que se construyó una iglesia para ellas: el primer San Marcos. La página de historia sigue las tres iglesias.
El hallazgo de 1094
Cuando la iglesia actual estaba casi terminada, en junio de 1094, nadie encontraba el cuerpo. Tras días de ayuno y oración, el 25 de junio, según la tradición, el santo lo reveló al dux Vitale Falier, al obispo y al pueblo reunidos en la basílica sacando un brazo de un pilar del lado derecho de la iglesia. El 8 de octubre de 1094 el dux lo depositó en un sarcófago en la cripta ampliada, adonde los peregrinos llegaban de rodillas para tocar la tumba. Hoy reposa en el altar mayor, bajo el ciborio: consulta qué ver dentro.
El león
Venecia hizo de Marcos su patrón y de su símbolo el suyo: un león alado con un libro. En tiempo de paz el libro está abierto sobre las palabras Pax tibi Marce Evangelista meus, «La paz sea contigo, Marcos, mi evangelista»; en tiempo de guerra el león sostiene una espada. ¿Por qué un león? La basílica responde con el propio Evangelio: así como el rugido del león domina a los demás animales, Marcos proclama en voz alta que Jesús es el Hijo de Dios. Un león preside el centro de la fachada oeste, copia del siglo XIX del original destruido en 1797.
Su fiesta
San Marcos se celebra el 25 de abril, una de las solemnidades que preside el patriarca en la basílica. Ese día se retiran las rejas del sarcófago del altar mayor, se cubre de rosas rojas y la Pala de Oro se gira hacia los fieles (la página de escultura describe el altar). El calendario de celebraciones del patriarca que ha publicado la basílica es de 2022, así que no damos horarios: consulta el calendario litúrgico del año. La Procuratoria ya mira a 2028, doce siglos de la llegada de las reliquias.
Preguntas frecuentes
¿Está realmente enterrado san Marcos en la basílica?
Así lo afirma la basílica: su cuerpo, traído de Alejandría en el siglo IX, reposa en un sarcófago de mármol en el altar mayor, bajo el ciborio, adonde se trasladó desde la cripta.
¿Por qué el león es el símbolo de san Marcos y de Venecia?
La basílica lo explica por su Evangelio: la primera mitad insiste en los milagros de Jesús para mostrar que es el Hijo de Dios, y así como el rugido del león domina a los demás animales, Marcos lo proclama en voz alta. Venecia hizo del león alado su emblema.
¿Qué dice el libro del león?
Pax tibi Marce Evangelista meus, «La paz sea contigo, Marcos, mi evangelista». En tiempo de paz el libro está abierto; en tiempo de guerra el león empuña una espada.
¿Cuándo llegó el cuerpo de san Marcos a Venecia?
La página de la basílica sobre el evangelista da el 31 de enero de 828; su cronología sitúa el traslado en 829. Ambos son documentos de la propia basílica, así que damos los dos.
¿Cómo sacaron los venecianos el cuerpo de Alejandría?
Según el relato que recoge la basílica, los mercaderes Buono de Malamocco y Rustico de Torcello escondieron las reliquias en cestas de mimbre bajo hojas de col y carne de cerdo, y gritaron «kanzir, kanzir» —cerdo— en la aduana, de modo que los aduaneros apartaron la vista.
Última comprobación: 1 de octubre de 2026